Bueno en primer lugar me gustaría decirles que todo lo que se vaya a publicar en este blog son FanFics de crepúsculo, todos los personajes, espacios y demás cosas que aparezcan en cualquier libro de la saga son propiedad de Stephenie Meyer.
Los FanFics de crepúsculo no son de nuestra propiedad (Guadalupe Vulturi y Daniela Cullen) cada uno tiene su respectivo autor, y esta señalado en la descripción de cada FanFic. Tengan en cuenta que cualquiera de esos FanFics también se pueden encontrar en FanFiction.net u otro blog mientras tengan permiso de su autor.
Fuera de eso, no tengo nada más que decirles aparte de que disfruten su lectura.

Tiene que ser una pesadilla

Bella POV
-¡Por favor!- Grité, dejándome caer al suelo mientras la pena me consumía. Sollozaba incontrolablemente, mi cuerpo temblaba, -¡Por favor, Mike! ¡No hagas esto! ¡No me apartes de ella!
-Tú te lo buscaste, Bella- Habló, sus palabras eran agrias -Tú decidiste escaparte con Edward, tú decidiste divorciarte de mí. Todo esto es tú culpa. Será tu culpa cuando Allie sea lastimada.
-¡Por favor Mike! Por favor, por favor, por favor- Mis palabras se opacaban con mis sollozos. Mi mente daba vueltas tratando de buscar una salida. Una forma de quedarme con Allie, no podía dejarla con él. ¡No podía! -¡Me quedaré!
-¿Que?- Su voz no sonaba tan sorprendida como debería. Gateé, incapaz de ponerme de pie, y me arrastré hasta sus piernas, rogando.
-¡Me quedaré, Mike! Lo juro, Me quedaré contigo.- Las palabras salían arrancadas de mi corazón. No quería nada más que irme lejos de Mike, pero no podía hacer eso sin Allie. Quería a Edward más que a nada en el mundo, pero no podía dejar que Mike lastimase a Allie. -¡Lo prometo Mike! Deja que me quede.
-¿Y nunca lo volverás a ver?- Preguntó. Una sonrisa resonaba en su voz. Alcé mi rostro, viendo su cruel expresión de victoria. ¿No volver a ver a Edward? Imaginé mi vida sin él. Una vida de hacia apenas dos días atrás. Una vida donde los golpes de Mike eran rutina diaria. Nunca más volvería a estar en su gélido abrazo.
No podía. No podía hacer eso... No podía aceptar y dejar de ver a Edward. Era incapaz de hacer tal cosa. Mis palabras se atoraron en mi garganta ante la idea. Todo lo que pude hacer fue asentir.
-Es una lastima.- Murmuró Mike, -Esta enamorado de una perra que al primer signo de problema es capaz de dejarlo.
Mis ojos se agrandaron.
-No te quiero, Bella,- Se arrodilló, mirándome con sus ojos fríos y oscuros, -Te quise una vez, quizás. Ahora todo lo que quiero es lastimarte.
Pasó sus dedos por mi cabello, sonriendo cruelmente, -¿Esta funcionando?
Le miré aterrorizada, mi labio inferior temblaba. Mi rostro se torció del dolor y llevé mis manos hacia él, sosteniéndolo mientras lloraba. Esto no podía estar sucediendo. Tenía todo planeado. Todo estaba saliendo bien. Íbamos a irnos. Íbamos a escapar. Y ahora...
-¿Mami?- Allie susurró desde la puerta. Alcé mi rostro a tiempo para ver sus ojos aterrorizados, y se echo a correr hacia mi, -¡Mami! ¡Mami!
-Ya no es mas tu mami,- Dijo Mike, poniendo una mano para detenerla. Allie se detuvo, mirándole con tristeza.
-¡No le digas eso!
-Le diré lo que quiera,- Dijo Mike.
-¡Ella es mi mama!- Gritó Allie, alejándose del brazo de Mike y tratando nuevamente de llegar hasta mí. El la alzó del suelo antes de que pudiéramos tocarnos. Allie trató de soltarse.
-¡Suéltala!- Me levanté del suelo, tratando de alcanzarla. No hizo ningún movimiento para detenerme. Simplemente se dio vuelta y caminó hacia el pasillo, -¿Qué estas haciendo? ¡Mike! ¡Déjala!
-Vas a quedarte aquí,- Dijo Mike mientras la ponía en su habitación. Allie se quedó parada sobre su alfombra, mirándole con sus ojos bien abiertos, -Y vas a quedarte tranquila ¿entendiste?
Allie solo pudo asentir con la cabeza.
-¡Allie!- Grité, viéndola por última vez antes de que Mike la encerrara. Giró la llave y la guardó en su bolsillo.
-Vamonos,- Su voz sonaba ácida.
-¡Golpeame!
-¿Que?- Se volteó a mirarme, haciendo una mueca de falsa inocencia.
-¡Golpeame!- Mascullé, golpeando su pecho con mis puños. Quería que me golpeara, quería que me marcara. Quería ser lastimada para que todos lo vieran. Para que todos supieran quien era Mike en realidad. -¡Lastímame! Eres una basura, un insecto. ¡GOLPEAME!
Sus manos encerraron mis muñecas. Me miró con una enfermiza tranquilidad en sus ojos. Se inclino y me besó secamente, apartándose de mí con una sonrisa, -Vamos, cariño. Es hora de que te vallas.
-¡No!- Escuché unos golpes en la puerta. Me alzó en sus brazos y me bajó por las escaleras. Forcejeé todo el trayecto, tratando desesperadamente de escapar. El me sostenía fuertemente, pero no había dolor. Ninguna herida. Nada que pudiera ayudarme. -¡OH Dios! ¡No! ¡Por favor! ¡NO!
Me puso de pie en el suelo, dándome una aterrorizadora sonrisa antes de abrir la puerta, -Hola, Jessica.
-Mike,- Le saludó, su voz sonaba feliz.
-Gracias por venir a esta hora. Se que es tarde y que es un problema para ti, pero no podía permitir que mi pequeño ángel resultase herido cuando Bella huye a ver a ese hombre,- La voz de Mike era fingida. Sentí que mi estomago se retorcía del dolor.
-Por supuesto,- Entró en la casa, mirándome, -Es una lastima, en verdad. Allie es tan dulce, pero estoy de acuerdo. No puede quedar expuesta por las peligrosas decisiones de Bella. No podemos impedirle que lo vea, pero podemos asegurarnos de que Allie no resulte herida por ello.
-Jessica, por favor,- Le rogué. Ella me miró con una sonrisa, -Por favor, no me la quiten. ¡No me saquen de aquí!
-Bella,- Habló Jessica, usando mi nombre por primera vez en tanto tiempo, -Tengo todo el derecho de sacarte de esta casa. Pones en riesgo a Allie con tu conducta. Vas a tener que quedarte en otra casa, quizás con Charlie, hasta que la sentencia de divorcio esté dictada, y la custodia también.
-¡No! No, no,- rogué, la habitación se nubló a causa de mis lagrimas. ¿Por que sucedía todo esto?
-Tienes permitido ver a Allie, bajo supervisión,- Continuó Jessica, su voz sonaba profesional e inmutable ante mis suplicas, -Simplemente se lo informas a Mike, o a mi, y me aseguraré de que alguien supervise tus visitas con Allie.
-¡No me iré!- Traté de mantener mi vos firme, pero se quebró entre mis sollozos.
-Si vas a ponerte en difícil,- Me amenazó Jessica, -Tendré que pedirle a las autoridades que te saquen.
-¡Bien!- Grité, -Entonces trae a Charlie.
-Charlie no esta aquí,- Me informó Jessica, -Pedí la ayuda de la policía estatal. Charlie no necesita pasar por este sufrimiento.
-¡No voy a dejarla con él!- Grité, -¡No lo haré!
-Por favor, llévensela fuera de aquí,- Llamó Jessica, sonando disgustada. Dos hombres altos entraron a la casa, tomándome de los brazos.
-¡No!- Renegué, pero ellos me sostenían con fuerza, contra mi voluntad, -¡No! ¡Allie! ¡ALLIE! ¡NO!
-Voy a pedirle a Charlie que vigile la casa,- Escuché a Jessica susurrarle a Mike, aun entre mis gritos.
-¡Suéltenme! ¡No saben lo que están haciendo!- Mis esfuerzos eran en vano. Ahora estaba afuera. Alcé mis ojos, hacia la ventana de Allie, quien me miraba con sus ojos llenos de miedo. Las lagrimas caían por mis mejillas incontrolablemente, -¡Allie! ¡Allie, no voy a dejarte! Suéltenme, déjenme IR ¡Allie!
Estaba en la calle ahora. Jessica se alejaba de la casa y la puerta estaba cerrada. Los dos hombres me soltaron y me dejé caer al frío suelo de la calzada, me resultaba imposible ponerme de pie. -Señora, tendrá que buscar otro lugar donde vivir. En breve vendrá otro oficial. Si no se fue para ese entonces, será detenida.
Las palabras casi lograba comprenderlas, casi podía escucharlas. Las parpadeantes luces rojas y azules se alejaron. Todo lo que quedaba era mi llanto. Repentinamente, me sentí rodeada por unos brazos fríos y duros. Habían pasado segundos, apenas, pero me parecieron siglos. -OH, Bella,- Edward susurró, -Bella, lo siento tanto.
-Lleva...- Las palabras se atoraron en mi garganta. Quería irme de allí antes de que la policía apareciera. Podíamos ir a casa, planear algo...lo que fuera. Entonces Edward me podría traer para ver a Allie, lejos de las miradas de los demás, -Llévame a casa.
No tuvo que preguntar. Sabía a lo que me refería. Me alzó en sus brazos y se puso de pie. Tenía mis ojos cerrados, pero sabia que estábamos corriendo hacia su casa. El frío aire y la lluvia golpeaban fuerte contra mis mejillas. Esperaba llegar a la casa. Él planearía algo. Estaríamos bien. Allie estaría bien.
Tenia que estarlo.
-¡Bella!- La voz de Alice sonó en mis oídos. Mis ojos se abrieron, mirando a mi alrededor, -¡OH, Bella, lo siento tanto!
-Basta,- Me apreté contra el pecho de Edward, -Dejen de disculparse. Es mi culpa. Todo es mi culpa.
-¡Esto no es tu culpa!- La voz de Rosalie resonó molesta a mis espaldas. Me giré hacia ella, estaba furiosa, -¡Esto es su culpa! ¡Voy a matarlo! ¡Voy a deshacerme de ese maldito problema de una buena vez!
-Si, Rosalie, eso será de gran ayuda,- Lanzó Alice ácidamente. Su furia era tan extraña en ella. -Mata a Mike. Justo después de que Bella haya sido sacada de la casa gritando por Allie. No sospecharan de ella.
-¿Tienes un mejor plan?- Le retó Rosalie.
-Yo...- Alice suspiró, bajando su mirada, -Bella.
-¿Si, Alice?- Mis palabras se quebraron. Edward me acercó más a él. Permanecía en silencio, mirándome con dolor en sus ojos.
-Huyamos.
-¿Que?- Preguntó Edward, parecía sorprendido. Alice debía de haber puesto empeño en esconder sus pensamientos.
-Vayamos por Allie y huyamos,- Continuó Alice, -Asesinémosle si quieren, no me importa. Si podemos huir, no importara. Nos buscaran por secuestro ¿Por que no añadir homicidio a la lista?
-¿Huir?- Mis esperanzas renacieron, -¿Pero a donde?
-Denali, en principio,- Murmuró Alice, -Es remoto. No nos buscaran allí. Después nos la arreglaremos, con el poder de Edward de leer las mentes, y mis predicciones, no podrán encontrarnos.
-Yo le enseñare a Allie en la casa,- Dijo Esme desde las escaleras, -No tendrás que preocuparte por su educación.
Me volteé hacia Edward, él suspiró, -Esperábamos hacer las cosas de otra forma, para que no tuvieras que escapar de todo…pero esta parece ser la única opción que tenemos. Si lo quieres, es lo que haremos.
-¡Entonces listo!- Aplaudió Alice. -¡empaquemos y vallamos por Allie!
Entramos a la casa. Yo me dejé caer pesadamente sobre el sofá, incapaz de caminar una larga distancia debido a que mi cuerpo aun temblaba. Edward me miraba preocupado, -¿Bella, quieres que te lleve hasta arriba mientras empaco?
-No,- susurré, acomodándome en el asiento. El asintió volteándose, -¿Edward?
-¿Si?
-¿Podrías...- Miré el almohadón que estaba a mi lado, -¿Podrías sentarte conmigo, solo unos instantes?
-Bella,- La aterciopelada voz de Edward resonó en mí oído para ese entonces. Me acercó hacia sus brazos, envolviéndome con ellos, -Estaré contigo cuanto tiempo quieras.
-¿Como pudo suceder todo esto?- Suspiré.
-Bella,- Susurró mi nombre, acariciando suavemente mi espalda, -Lo siento. Lo decidió repentinamente...Alice no tuvo tiempo de advertirnos. Dio vueltas las cosas con demasiada velocidad. A decir verdad, no creí que tenía tanta habilidad.
Una parte de su voz sonaba impresionada. Suspiré, -A mi también me sorprendió. Nunca pensé que fuera tan…listo.
-No dejare que te lastime, Bella,- Continuó susurrando Edward. Podía derretirme al escuchar su voz. -Cuando estés lista, iremos empacar nuestras maletas. Podemos ir a tu casa y sacar a Allie de-
Su cuerpo se puso rígido contra el mío, di un respingo cuando sus brazos presionaron con más fuerza mis heridas. Le miré confundida. Sentí que la sangre abandonaba mi rostro al ver su expresión. Tenía los ojos bien abiertos, sus labios entreabiertos. Se veía demasiado aterrorizado.
Escuché un movimiento y alce mis ojos, justo para ver a Alice corriendo escaleras abajo. Se aferro al pasamanos, mirándome horrorizada. Susurró una palabra, -Allie.
Estaba en los brazos de Edward antes de que pudiera darme cuenta de cuan urgente era la situación. Edward se volteó hacia Alice, -¿Hace cuanto?- Ambos intercambiaron una mirada y luego estaba fuera de la casa, cargándome en sus brazos.
Corrimos hacia mi casa. No podía juntar fuerzas para decir palabra alguna. Algo había ocurrido. Algo terrible había ocurrido. Continuaba rogando que pudiéramos llegar a tiempo.
Edward corría mas rápido de lo que jamás le había visto. Cuando estuvimos cerca de la casa, me dejo en el suelo.
-¿Que hacen aquí?- Escuché la voz de Charlie tras nosotros, -Edward, aléjate de Bella.
Pero Edward no le escuchaba. Me tomó de la mano, arrastrándome con el mientras nos dirigíamos a la puerta. Estaba cerrada, como había predicho antes. Con una suave patada, Edward rompió la puerta y la apartó de nuestro camino. La casa tenia la apariencia de estar sumida en un profundo sueño. Todo parecía estarlo. Podía escuchar a Charlie gritarnos, siguiéndonos hacia la casa. Todo se movía en cámara lenta, demasiado lenta.
Había una silla caída en la cocina, la mantilla favorita de Allie en el suelo. Mi cuerpo temblaba, sentía que el alma se me iba del cuerpo. Corrimos escaleras arriba y avance para correr hacia la habitación de Allie. Edward me detuvo, guiándome hacia el baño.
Charlie estaba allí, -¿Que están haciendo? ¡Bella, te tienes que ir!
De una patada, Edward abrió la habitación de baño, revelándome la escena.
La observé, incapaz de pensar. Todo el aire que tenia en los pulmones se escapo en un horrorizado gemido. Mis manos, temblando ante el shock, se alzaron lentamente hacia mi rostro. Mis dedos se aferraron de algunos mechones de mi cabello, y mis ojos se abrieron aun más ante la dolorosa realidad.
Caí sobre mis rodillas y grité.
-¡ALLIE!

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