Bueno en primer lugar me gustaría decirles que todo lo que se vaya a publicar en este blog son FanFics de crepúsculo, todos los personajes, espacios y demás cosas que aparezcan en cualquier libro de la saga son propiedad de Stephenie Meyer.
Los FanFics de crepúsculo no son de nuestra propiedad (Guadalupe Vulturi y Daniela Cullen) cada uno tiene su respectivo autor, y esta señalado en la descripción de cada FanFic. Tengan en cuenta que cualquiera de esos FanFics también se pueden encontrar en FanFiction.net u otro blog mientras tengan permiso de su autor.
Fuera de eso, no tengo nada más que decirles aparte de que disfruten su lectura.

Cuando los angeles lloran

Bella POV
No.
Esto no podía estar sucediendo. Simplemente no podía estar sucediendo.
Miré a Allie, cuyo pequeño cuerpo estaba colgando en el borde de la bañadera. Desde mi lugar, en el suelo, no podía ver su cabecita, pero sabía que aun estaba bajo el agua. No se movía. Su pecho no se movía suavemente, respirando como la había visto hacia pocas horas. Mike estaba acurrucado en una esquina, sus manos en su cabello, tal como yo. Miraba a la bañadera, sus ojos llenos de horror.
-¡Allie!- La voz de Edward me saco de mi estado de terror. Corrió hacia ella, sacando su frágil cuerpo del agua. La alzó en sus brazos, su pequeña cabeza caía fláccidamente contra su pecho. Su cabello mojado había dejado marcas más oscuras en la camisa de Edward. Sus ojos estaba cerrados, -¡OH Dios! ¡No, Allie!
Edward sollozaba mientras sus manos recorrían desesperadamente varias partes de su cuerpo en busca de encontrar algún rastro de que su pequeño corazón aun no se había rendido. Alzaba sus muñecas a su oído, tratando de encontrar el suave pulso que seria capaz de oír. -¡NO! Por favor, no, no. Por favor, por favor. ¡Por favor!
Mi cuerpo temblaba, mis brazos cayeron inanimados a los costados de mi cuerpo, mientras contemplaba la terrible escena que se desarrollaba frente a mis ojos. El cuerpo de Edward temblaba con sus sollozos, aunque ninguna lágrima caería de sus ojos. Sus manos aun recorrían desesperadamente su cuerpo en busca de algo que jamás encontraría. -¡No, no dejes que esto suceda! No, no ¡NO!
Allie estaba muerta.
Mi pequeñita. Mi adorada hijita. El sol de mi vida durante cuatro años de oscuridad.
Estaba muerta.
Gateé por el suelo, mis piernas ya no soportaban mi peso. Me acerqué hacia Edward, quien sostenía a Allie en sus brazos. La mecía de un lado al otro, sosteniendo su cabeza con su mano, sollozando. Alcé una temblorosa mano y acaricie su empapado cabello. El frío del mismo me golpeó. Violentamente, me vi forzada a caer en la realidad de la situación.
-No...- La palabra sonaba débil. Me acerqué mas, moviendo mis manos por la espalda de Allie. Edward movió sus brazos permitiéndome buscar por mi misma algún rastro de vida en su cuerpo. -Allie, bebé…Allie es hora de despertarse.
Alcé mis brazos hacia ella, pasándolos por su pequeña cintura. La tomé en brazos, acunando su cuerpo. Como Edward, comencé a mecerla de un lado al otro, -Allie, despierta, bebe.- Mis palabras sonaban ahogadas, rotas ante el peso de mis lagrimas, -OH, Allie…mami necesita que te despiertes. Por favor bebe…por favor, despierta.
-No se va a despertar.- Lanzó Mike, haciéndome recordar de que aun estaba allí.
Edward se alejó de mi lado en un segundo. Podía escuchar los gritos de Mike mientras Edward se le abalanzaba en esos instantes. Podía oír los gritos de Charlie detrás de mí. Podía escuchar todo…y aun nada. Nada de eso importaba. Edward podía matar a Mike. Mike se moriría. Charlie arrestaría a Edward. Edward escaparía. No importaba.
Nada de eso importaba.
-¡Edward, suéltalo!- Gritó Charlie, pasando por mi lado.
-¡No!- Rugió Edward, -¡Se merece morir! ¡Tiene que morir!
-¿Entonces por que no me has matado aun?- Preguntó Mike, su voz sonaba violenta. Nada de eso importaba. Nada, nada.
-Por que quiero verte sufrir, primero,- Gruñó Edward, -Hago todo lo que puedo para detenerme de matarte ahora mismo. Quiero que sufras. Quiero que me ruegues que te mate.
-Edward, no voy a permitir eso.- Dijo Charlie.
-No tienes por que,- Lanzó Edward, -Solo date la vuelta.
-Edward lo tengo que llevar bajo arresto,- Continuó Charlie, suavizando su voz. -El sufrirá mucho donde ira. Por favor, Edward. Tienes que soltarlo.
Yo escuchaba, mientras miraba a mi hija. Hubo un largo momento de silencio y luego un golpe sordo. Mis ojos se alzaron para ver a Edward alejándose de Mike, mientras Charlie se acercaba para poner las esposas alrededor de las muñecas de Mike. Bajé mi vista.
-Edward,- Murmuré, mi voz sonaba distante, -Edward, ve por Carlisle. Hay algo malo con Allie. No se despierta.
Más silencio.
-Bella,- Susurró Charlie. Alcé mis ojos para ver a Edward, quien me miraba con una mueca de agonía. -Bella, Allie esta...Allie esta...
-Dormida. Y no se despierta.
-No va a despertar, Bella,- Finalizó Charlie, sus palabras sonaban entrecortadas por sus lagrimas. Le mire confundida.
¿De que hablaba?
-Va a despertarse,- Le aseguré. Baje mis ojos hacia Allie, meciéndola suavemente entre mis brazos, -Solo necesitamos traer a Carlisle. Ella se despertará.
-Bella...
-Va a despertar.- Hablé más alto.
-Bella, ella esta...
Edward permaneció en silencio todo este tiempo, mirándome con la misma expresión de tortura en sus ojos. ¿Por qué no iba a buscar a Carlisle?
-Esta muerta, Bella,- Charlie se dejó caer sobre sus rodillas frente a mí. Puso una mano sobre la cabeza de Allie, apartando los cabellos de su frente, -Se ha ido ahora.
-Va a despertarse,- Le discutí.
-No va a despertar, cariño,- Continuó Charlie, urgiendo que entendiera, -Déjala dormir, Bella.
Mis ojos se enfocaron en Allie, no notaba que las lágrimas rodaban por mis mejillas. Mi cabeza se sacudió hacia arriba y hacia abajo...supongo que asentí. Me puse de pie, a pesar de que las piernas me seguían temblando. -¿Bella?- Habló Edward, su voz sonaba ahogada, -¿Bella, donde vas?
-A ponerla en su cama,- Respondí simplemente.
-Oh Bella...- Susurró Edward, poniéndose de pie. Me acercó a sus brazos, Allie entre nosotros. Edward me dio un suave beso en la frente, susurrando mi nombre suavemente, -Bella…Bella, tienes que dejarla ir…Bella…lo siento…- Su voz se quebró con un sollozo, -Oh Dios...Bella…lo siento tanto…
-Te dije que la lastimaría.- Las retorcidas palabras de Mike resonaron en el baño.
El ya no importaba.
-Vámonos, Mike,- Susurró Charlie para mi beneficio. Tomó a Mike rudamente por las esposas, poniéndolo de pie violentamente. Escuche a Mike quejarse del dolor. -¿Edward?
El no me soltó, -¿Si?
-Deberías llamar a Carlisle,- Habló Charlie entre lagrimas, -Tienes que…que traerlo para…
-Lo se, Charlie,- Murmuró Edward contra mi cabello. -Solo llévatelo de aquí, por favor.
Escuche unos pesados pasos por la escalera. Y luego, nada.
Edward soltó uno de sus brazos, buscando algo en su bolsillo. Unos instantes después, sacó un teléfono. Escuche unos suaves beeps. -¿Carlisle?
Más silencio. -Estamos arriba.
-Alice me dijo lo que sucedió.- Habló Carlisle mientras Edward cerraba el teléfono. Edward me soltó cuando Carlisle se acercó, -Vine tan rápido como pude.
-No se despierta,- Suspiré.
-Lo siento, Bella,- Carlisle susurró. Alzo sus brazos, tomando a Allie en ellos. La solté sin poner queja alguna. -Se ha ido, Bella.
-Esta ahí.
Unos brazos fríos pasaron por mi cintura cuando Edward me acercó a él. -Bella, esta muerta,- Soltó las palabras con un gemido de dolor, -Esta muerta. No va a despertar, cariño.
-No...- Gemí, las palabras se atoraron mientras el horror me consumía. Edward se agachó mientras yo me dejé caer al suelo. Mi cabeza dio contra su pecho. -No, no…OH…por que…no…
-Lo se, Bella,- Continuó Edward susurrándome. Me mecía de un lado al otro, como había hecho con el cuerpo de Allie. Me acarició la espalda. La habitación estaba sumida en silencio, excepto por nuestros sollozos. Con lagrimas y sin ellas, -Lo siento, Bella. Yo…yo traté…yo…
Sus palabras se consumieron por más sollozos sin lágrimas.
Permanecíamos sentados, sintiéndonos miserables. Todo se había ido en ese momento. Ese simple y espantoso momento en el que vi lo que Mike había hecho. Casi todo. Todo lo que me quedaba lo tenía entre mis brazos. Algo para poder, de alguna forma, seguir adelante. Algo por lo que vivir. Me enterré con más fuerza entre sus brazos.
No tenia idea de cuanto tiempo había pasado. La luz me dio en los ojos, calida y abrasadora. Abrí mis ojos y miré alrededor de la habitación. Estaba descansando en la habitación de huéspedes. Entre mis lágrimas me había sumido en un profundo sueño. La luz del día era dura, mientras me daba cuenta de que lo ocurrido la noche anterior no había sido una pesadilla.
-¿Como estas?- Susurró Edward a mi lado. Me moví para mirarlo.
-Yo…- Mi voz se quebró, -No lo se.
Edward asintió entendiendo. Nunca había visto tanto dolor en su rostro. Me partía el corazón saber que lo había causado. Me acomodé en sus brazos, deseando estar mas cerca. Apoyé mi cabeza sobre su pecho, -Edward…OH Edward… ¿Cómo podo pasar esto?
El permanecía en silencio. Alcé mis ojos para encontrar su respuesta. -Lo viste ¿Verdad? ¿Lo que él hizo?
-Si,- Su respuesta dolía.
-¿Qué…- No sabia si quería saber la respuesta, -¿Qué hizo…por que lo hizo?
-Allie preguntaba por ti,- Dijo Edward. Su voz ya no sonaba quebrada por las lágrimas, pero el dolor aun era evidente en sus ojos. -El le decía que no tenía madre. Allie dijo que...
Se detuvo allí, girando su cabeza. Miró hacia la ventana, mordiéndose su labio inferior.
-¿Que dijo?
-Que me quería,- Sonrió ante la respuesta.
-Oh…- Suspiré.
-Le dijo que yo era un hombre malo. Ella le dijo que…- Sacudió su cabeza, cerrando sus ojos fuertemente. Dejó escapar una buena cantidad de aire de golpe y giró su rostro hacia mi, -Que el era un hombre malo. Entonces fue cuando...
Edward sacudió su cabeza, incapaz de seguir. Asentí suavemente, -Lo se.- Tome su mano entre la mía, apretándola fuertemente.
-Bella, lo siento,- Susurró. Sus palabras volvían a escucharse rotas entre los sollozos.
-No es tu culpa, Edward.
-Traté...traté de llegar a tiempo,- Su otra mano, la que yo no sostenía, voló hacia su frente, cubriendo sus ojos. -No pude salvarla.
-No es tu culpa.
-Se lo prometí,- Su mano temblaba, -Le dije que iba a salvarla. Le dije que iba a salvarte a ti.
-Ella esta a salvo ahora,- Susurré. Su mano se movió de sus ojos y me miró confundido. -El no podrá volver a lastimarla. Ella esta a salvo…nunca podrá lastimarla.
El rostro de Edward se torció en una mueca de dolor.
-Edward…- El asintió, haciéndome saber que me escuchaba. -Necesito irme de aquí. No quiero volver. Puedo…podemos…
-Si,- Respondió simplemente. Sus ojos se fijaron en los míos. -Si, podemos irnos.
Me alzó en sus brazos cuando se levantó de la cama. Pase mis brazos por su cuello y apreté mi cabeza contra la tela de su camisa. Cerré mis ojos, no tenía ganas de volver a ver la casa. Esta casa nunca fue un hogar. Allie había sido mi hogar. Se había ido y se había llevado con ella el cariño de la casa. Bajamos las escaleras y sentí que Edward se detuvo.
Abrí mis ojos a tiempo para verle levantar la mantilla de Allie del suelo. La apoyo contra mi, y yo me abracé mas a ella. Aun olía a ella.
No presté atención a nada mientras íbamos camino a mi verdadero hogar. Sostenía la mantilla, perdiéndome en su aroma, deseando que Allie me estuviera esperando en la casa. Solo me di cuenta de que habíamos llegado a la casa cuando escuche voces a mí alrededor. Edward me mantenía segura en sus brazos.
-Bella,- Susurró Alice a mi lado. Abrí mis ojos, mirándola. Nunca la había visto tan triste, -Bella, lo siento tanto.
-Lo se,- Trate de ofrecerle una sonrisa, pero no estaba segura de que hubiera podido hacerlo, -Gracias, Alice.
-¿Dónde esta Carlisle?- Preguntó Edward.
-En el hospital,- Respondió Esme suavemente. Caminó hacia mi, -Bella…OH, Bella.
Emmett estaba sentado en los escalones del porche, su cabeza estaba entre sus manos. Sus dedos estaban enredados en su pelo…nunca pensé verle tan angustiado. No veía a Jasper por ningún lado. Solo podía imaginar lo pesado que seria tener que lidiar con emociones tan fuertes. Debió de haberse ido antes de que todo fuera insoportablemente doloroso.
-Edward,- Habló Rosalie, su voz sonaba oscura. Caminó Hacia nosotros con furia en sus ojos, -No puede vivir.
-Rosalie, eso es…
-No, Edward,- Continuó Rosalie, fríamente, -No lo entiendes. No voy a dejarle vivir después de esto. Se llevo a alguien que quería. Lastimo a alguien más que quiero. No puede vivir.
-Rosalie, lo se,- La voz de Edward estaba llena de arrepentimiento y deseos de cumplir con su petición. -Lo se. Me siento igual. Pero aun así…- Bajo sus ojos hacia mi, -Esa no es nuestra decisión.
-El nos lastimó a nosotros también.- Contó Rosalie.
Edward suspiró, cansado de la discusión.
-¿Alice?- Rosalie preguntó esperanzada.
-Después de lo que hizo, nadie le extrañara,- Dijo Alice, -Nadie lo notara…o importara.
-¿Ves?- Rosalie se volvió hacia Edward, -No puede vivir. A nadie le va a importar.
-Rosalie, aun es Bella quien debe de-
Le corté.
-Mátalo.

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