Bueno en primer lugar me gustaría decirles que todo lo que se vaya a publicar en este blog son FanFics de crepúsculo, todos los personajes, espacios y demás cosas que aparezcan en cualquier libro de la saga son propiedad de Stephenie Meyer.
Los FanFics de crepúsculo no son de nuestra propiedad (Guadalupe Vulturi y Daniela Cullen) cada uno tiene su respectivo autor, y esta señalado en la descripción de cada FanFic. Tengan en cuenta que cualquiera de esos FanFics también se pueden encontrar en FanFiction.net u otro blog mientras tengan permiso de su autor.
Fuera de eso, no tengo nada más que decirles aparte de que disfruten su lectura.

Golpeada y marcada

- Bella POV -
La luz de la mañana llenó la habitación y trajo con ella la espantosa sensación de la realidad. Gruñí decepcionada, tratando de aferrarme a mi maravilloso sueño. Aún no estaba lista para despedirme de él...de ese increíble y maravilloso sueño. Mis manos se revolvieron entre las sabanas de la cama de la habitación de huéspedes y mi ceño se frunció en conjunción. No me había dormido en la habitación de huéspedes. Mike me golpeó y me había quedado dormida en el suelo. Debía hacerlo... ¿Verdad?
Un intoxicante y dulce aroma llenó mi nariz. Era perfecto. Era él.
Mi cabeza me daba vueltas y mi corazón latía alocadamente mientras comenzaba a sentirme ansiosa. Era real. Estaba en Forks – devuelta, conmigo. Había conocido a Allie. Me había salvado de Mike. Se había quedado conmigo la noche entera.
-Respira, Bella,- Rió a mi lado. Mis ojos se abrieron de golpe y me encontré con sus ojos dorados. Respiré una bocanada de aire. El calido oxigeno era un alivio para el ardor dolor que no había notado hasta que él lo señalo. Se inclinó para rozar sus labios con los míos y sentí mi cabeza dar vueltas y mi visión nublarse hasta que mis ojos se cerraron.
-¿Bella?- Mis ojos se abrieron. Nuevamente se rió, -¿Qué voy a hacer contigo?
-¿Llevarme lejos de aquí?
-¿Es una petición o una demanda?- Murmuró mas para si mismo, acercándome a su abrazo.
-Una demanda,- Respondí inmediatamente. El se sonrió.
-Bueno, entonces empaca tus cosas y te llevaré a mi casa,- Susurró en mi oído, enviando descarga a mi columna. Quería desesperadamente tomar las maletas e irme con el ahora mismo. Cuando sus labios rozaban mi mandíbula casi podía recordar la razón por la que me quedaba.
Vagamente.
Allie.
-Quiero Edward. Creeme que quiero-
-Lo se,- Me interrumpió. Su rostro estaba escondido contra mi cuello, pero pude notar la tristeza en su voz, -No puedes sacar a Allie de su casa. Deja que primero conozca a la familia, después se lo dices a Mike. Dejas que Allie se acostumbre y luego haces las maletas.
-Edward, hay tanto por hacer,- Susurré, girando mi rostro hacia él. Edward levantó su cabeza para mirarme a los ojos, acariciando mi mejilla suavemente con el dorso de su mano, -Necesito conseguir un abogado, llenar el papeleo, decírselo a Mike…
-Ya conseguimos un abogado para ti, Bella.
-Ustedes...- Le miré con los ojos abiertos ante la sorpresa, -¿Cuando?
-Ayer por la noche fui a la casa, luego de que te durmieras,- Abrí mi boca para recordarle que me había prometido que no se iría. El alzó un dedo y lo apoyó sobre mis labios, -Fueron apenas unos minutos, Bella. Necesitaba decirles que Allie iría hoy y le pedí a Carlisle que se pusiera en busca de un buen abogado para ti.
-No va a costar demasiado ¿Verdad?- Conociendo a Edward, lo seria, -No tengo tanto como-
-Bella, por favor,- Sonrió, rozando sus labios contra mi frente antes de levantarse grácilmente de la cama. -Nosotros vamos a pagarlo. Sín peros,- Dijo antes de que pudiera abrir mi boca, -Piensa en Allie si no quieres aceptarlo. Es el mejor abogado del estado. Esto se habrá terminado antes de que tengas tiempo de pensar las cosas.
Le vi una seria expresión en su rostro, como si un terrible pensamiento se hubiese cruzado en su mente. Buscó en sus bolsillos, sacando un objeto plateado y delgado. -¿Qué es eso?
-Una cámara,- Murmuró, jugando con los botones de la misma. Entonces me miró con una nerviosamente. -Lamento tener que pedirte esto, Bella, pero necesito sacar fotos de tus heridas. Necesitamos las pruebas del abuso.
Las palabras sonaban tan formales. No me gustaba la idea de mostrar frente a un jurado lo que Mike me había hecho. Para que todos lo vieran...para que Allie lo viera. Se enteraría de las horribles cosas que Mike me había hecho. Nunca lo volvería a mirar de la misma forma. Una parte de mi se alegraba ante esa idea.
-Esta bien,- Susurré con mis ojos fijos en mis manos. En un instante su mano estaba debajo de mi mentón, levantando gentilmente mi rostro para que pudiera verle.
-Lo siento, Bella.
-Lo se,- Murmuré encantada por sus ardientes ojos, -¿Me cambio…aquí?
-¿Cambiarte?- Su ceño se frunció.
-Si,- Murmuré, tomando el ruedo de mi remera. -Querías sacar fotos de todo ¿Verdad?-
-Bella,- Me miró achicando sus ojos, su expresión se endureció, -¿Qué más hizo?
Me había lastimado repetidas veces el día anterior a que Edward apareciera. La noche anterior, simplemente me había golpeado y lanzado al suelo, pero anteriormente había sido mucho peor. Me había atacado, golpeándome hasta que casi no podía respirar. Me dolía respirar, incluso ahora. Edward no se había percatado de cuanto me había dolido el cálido abrazo de Alice. Un simple abrazo me hacia revivir el dolor.
Mis manos se enredaron en el borde de la remera, levantándola lentamente, revelando las marcas que había debajo de la prenda. Había unas violáceas alrededor de mis costillas y estomago. Las marcas negras de las manos de Mike estaban regadas por mis costados. Habían rasguños, sobresalían y estaban teñidos de un brillante rojo carmín, dos días después de hechas. Miré al suelo, aterrorizada de ver el rostro de Edward. Espere oír sus bufidos o gruñidos, como solía reaccionar.
Inevitablemente, alcé mis ojos para verlo.
Edward no estaba allí.
-¿Edward?
Escuché un estruendo en la otra habitación y me puse de pie de un salto. Corrí por el pasillo, acomodándome la remera en el trayecto. Solo podía asumir de donde había provenido el ruido. De la habitación. De la habitación de Mike. De la habitación donde Mike aún seguía inconsciente en el suelo.
O eso esperaba.
-¡Edward!- Gritó Alice, peleando por detenerlo contra la pared. Edward la empujaba, tratando desesperadamente de pasar. Sus ojos estaban fijos en su blanco; el cuerpo inconsciente de Mike. Sus ojos destellaban una furia que nunca había visto antes. Unos primitivos gruñidos salían de su pecho. Alice comenzaba a perder control sobre el. -¡Edward! ¡Detente!
-¿Edward?
Los ojos de Alice volaron hacia mi, -¡Bella! ¡Ayuda!
Al escuchar mi nombre, los ojos de Edward se posaron en mi tembloroso cuerpo. Instantáneamente dejo de pelear contra Alice, dejando caer sus brazos a los costados de su cuerpo. Sus ojos se llenaron de culpa y vergüenza, mientras los fijó en la ventana, -Lo siento, no debi…- Tartamudeó. No estaba segura de haberle oido antes tartamudear frente a mi, -No pude controlarme. Alice, no viste lo que hizo…
-Edward, yo- Él le interrumpió.
-¡No viste lo que ese bastardo le hizo!
-Edward, por favor clámate,- Le rogué.
Instantáneamente me sentí mas relajada. Unos instantes después Jasper entró a la habitación. Me voltee para sonreírle agradecidamente.
-Jasper,- Susurró Alice aliviada, caminando para abrazarle. -Gracias.
Ella se volvió hacia Edward, -Tuviste suerte de que estuviéramos camino aquí cuando Bella decidió mostrarte las otras…heridas,- Apuntó Alice, -Lo habrías matado.
-Con gusto,- Dijo fríamente.
-Bella,- Alice se dirigió a mí, ignorando la respuesta de Edward, -Yo tomaré las fotos. No creo que Edward pueda soportarlo.
-Esta bien, Alice,- Asentí rápidamente. Después de la reacción de Edward, estaba feliz de dejar que Alice tomase las fotos, -Gracias.
-Jasper, por favor, mantenlo calmado,- Le pidió Alice, -Y sácalo de esta habitación. Si va a atacarle cada dos segundos, al menos que corra un poco.
Alice tomó la cámara de las manos de Edward y me tomó de la mano, llevándome fuera de la habitación. Caminamos por el pasillo, hasta la habitación de huéspedes. Me levanté la remera y Alice cerró la puerta tras nosotras.
-OH, Bella,- Suspiró, -Tu espalda.
-¿Tan mal esta?- Murmuré, tratando de mirar, -No puedo verla...Solo se cuan mal se ve el frente.
-Es…- Su voz sonaba entrecortada, -Esta casi tan mal.
Escuche unos suaves clicks y unas brillantes luces me rodearon mientras Alice sacaba imágenes de mi espalda. Me quedé dura, sintiéndome expuesta. Me sentía mal, sucia…sentí mi ira hacia Mike ir en aumento a causa de la creciente vergüenza. Cerré mis ojos cuando el flash dió en mi rostro, tratando de bloquear los horribles recuerdos.
-La ultima,- Susurró y el flash iluminó la habitación una vez más. -Listo.
-Gracias, Alice,- Murmuré acomodándome la remera, -Lamento...haberlo enfadado. Se lo mucho que te cuesta mantenerlo calmado.
-Bella, no te disculpes por lo que Mike te ha hecho.- Alice me abrazó, suavemente esta vez, -Y esta bien. Estábamos muy cerca…había tiempo de sobra. ¡Diablos! Me habría encantado ayudarle a Edward, pero...
-No es la mejor forma de hacerlo.
-No, no lo es,- Dijo con una triste sonrisa en sus labios.
-¿Va a…despertarse pronto?
-A decir verdad, en unos pocos minutos,- Su expresión se oscureció, -No va a recordar nada de lo que sucedió. Voy a moverlo a su cama para que crea que se quedo dormido.
-¿El no...?
-No,- Comenzó, mordiéndose su labio inferior, -Por eso esta Jasper aquí. Podrás hablar con Mike ¿Verdad?
-Si.
-Jasper estará aquí para controlar el temperamento de Mike,- Me ofreció una pequeña y confiada sonrisa. -El no se podrá poner violento. Estará tranquilo y razonable…al menos por fuera. Déjale saber que te quedaras en la casa para hacer los arreglos legales. No le digas sobre Allie.
Asentí suavemente mientras le seguía hacia el pasillo. Edward esperaba afuera de la habitación y me tomó en sus brazos en cuanto salí. -No te vallas.- Susurré acercándome mas a él.
-No estaré lejos,- Murmuró en mi cabeza. -Alice lo esta poniendo en su cama.- Alcé mi rostro para ver que Alice se había ido. Aún tenia que acostumbrarme a sus silenciosos movimientos. -Se despertara en breve. Estaré cerca. Jasper estará controlando sus sentimientos. Todo estará...
-Bien.- Terminé la frase por él.
-Edward, apúrate.- Habló Alice tras nosotros.
-Estaré cerca,- Me aseguró, nuevamente. Me besó en los labios y yo cerré mis ojos perdiéndome en el beso. Un segundo después, había desaparecido.

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