Bueno en primer lugar me gustaría decirles que todo lo que se vaya a publicar en este blog son FanFics de crepúsculo, todos los personajes, espacios y demás cosas que aparezcan en cualquier libro de la saga son propiedad de Stephenie Meyer.
Los FanFics de crepúsculo no son de nuestra propiedad (Guadalupe Vulturi y Daniela Cullen) cada uno tiene su respectivo autor, y esta señalado en la descripción de cada FanFic. Tengan en cuenta que cualquiera de esos FanFics también se pueden encontrar en FanFiction.net u otro blog mientras tengan permiso de su autor.
Fuera de eso, no tengo nada más que decirles aparte de que disfruten su lectura.

Duerme bien, bebe

Bella POV
Me había quedado dormida entre los fríos brazos de Esme, tratando de bloquear las imágenes y los pensamientos de aquella horrible noche. No me desperté hasta que la tarde recibió a la pequeña comunidad de Forks. Mis ojos se abrieron lentamente, escociendo debido a la brillante luz del día. Los fríos brazos en los que me había dormido aun seguían rodeándome, pero en cierta forma eran diferentes. Más fuertes, protectores…confortantes. Me gire entre sus brazos, encontrándome con sus ojos.
-Bella,- Murmuró suavemente, inclinándose para rozar mi frente con sus labios.
No había mucho por decir a parte de eso. La realidad que había vivido el día anterior se había metido profundamente en mi piel, buscando el camino hacia mi corazón, para matarme desde adentro hacia fuera. Me dejé perder en su abrazo, deseando escapar de este mundo. Mike me había lastimado más que nadie. La perdida de Allie me había helado la sangre y detuvo mi corazón. Mentalmente estaba tan viva como Edward físicamente.
Y aun así, vivía.
Miré las horas pasar entre los seguros brazos de Edward, no tenia deseo alguno de dejar aquel confortable lugar. Allie estaba a salvo y casi podía escapar de los recuerdos que volvían a mi mente una y otra vez. Amenazaban con destruirme, pero el fuerte abrazo de Edward me recordó que no podían hacerlo. Mike se había llevado las piezas mas preciadas de mi vida…pero no podía llevarse todo de mí.
Tuve deseos, esporádicos, de unirme a Allie. En un momento de absoluto dolor, había deseado escapar de todo. Entonces lo vi, cargándola en sus brazos, perdido en el mismo tormento. Allie era mi vida después del amor. Pero mi amor había vuelto. Tuve que sacrificar la vida que había hecho, pero el amor había vuelto a mí. No podía dejarlo, tampoco quería hacerlo.
Parte de mi, aunque una ínfima parte, estaba agradecida de que Allie no volviera a sufrir en las manos de Mike. Había tenido esperanzas de que Edward contratase un abogado y me devolviera a Allie. ¿Por qué no había sucedido aquello? ¿Qué tal si Mike hubiera ganado y se hubiera llevado a Allie lejos de mi, de una forma totalmente diferente a la de ayer? Hubiera tenido que vivir la misma agonía que yo. No podría haber soportado aquello.
Mi corazón había sido roto en tantas piezas en los últimos años que me preguntaba si aun quedaba algo de el en mi pecho. Percibía el suave latido, el pulso corriendo por mis venas, asegurándome su presencia. Aun así, no estaba segura.
Una agonizante y torturada parte de mi estaba gustosa de que todo hubiera terminado. La simple idea de ello me hacia sentir enferma. ¿Acaso era una persona tan espantosa como para encontrar felicidad en mi escape, sin importarme cuan horrible haya sido? Debería estar bañada en lágrimas, llorando y rogando unirme a mi hija. No creía tener lágrima alguna para derramar. Había rogado y me había conducido a ningún lugar, a nada. No tenía deseos de irme.
Estaba enamorada. Dolorosamente enamorada.
La suave vibración del bolsillo de Edward me saco de mis pensamientos. Movió uno de sus brazos lejos de mi cintura, sacando la distracción de su bolsillo. Abrió el teléfono plateado, llevándolo a su oído, -¿Carlisle?
Escuche el suave zumbido de la voz de Carlisle del otro lado del teléfono, pero no podía entender sus palabras.
-¿Esta mañana?- PreguntóEdward, su ceño se frunció, -Sospechan algo de-
Carlisle le interrumpió, el suave zumbido continuo. La preocupada expresión de Edward desapareció de su rostro, -Bien,- Murmuró -Esperaba que fuera de esa forma.
Más zumbidos.
-¿Cuan pronto?- Los ojos de Edward se posaron en mi por unos instantes, -No lo se, Carlisle. Si, se que tenemos que...pero necesitamos darle tiempo ahora.
Un corto zumbido, -¿Charlie?- Edward se extrañó -Si, se lo diré. Si, tan pronto como podamos. Cuando este lista.
La llamada terminó y Edward cerró el teléfono, acomodándome nuevamente en su abrazo. -Charlie necesita hablar contigo, Bella.
Gire mi rostro hacia el, mis ojos abierto del miedo. ¿Qué era lo que Charlie quería? ¿Algo más había sucedido en este infierno?
Ante mi expresión, Edward presiono un beso contra mi cabello, -No es nada malo,- Me aseguro, -Hablo con Carlisle y sabe que Mike estuvo mintiendo. Sabe que estas conmigo, así que hablo con Carlisle para que te diga que lo vallas a ver tan pronto como puedas. Necesita discutir…todo lo que sucedió.
Baje mis ojos, incapaz de encontrar mi voz.
-Carlisle necesita que tu...- Edward se detuvo, observando mi reacción. Finalmente decidió cambiar sus palabras, -No quiero que te preocupes por nada, Bella. Puedes hacer lo que necesites, lo que quieras. Nos ocuparemos de todo por ti.
-¿Charlie encontró a Mike?- Mi voz sonaba débil y quebrada ante la falta de uso. Edward bajo su cabeza hacia la mía.
-Lo encontró esta mañana,- Murmuró Edward contra mi cabello, -Lo que hicimos no fue con cuidado…así que fue obvio que no se lo hizo a el mismo. Están buscando alguna venganza, pero no encontraran sospechosos.
-¿Estas seguro?
-Alice ya lo ha visto,- Continuó Edward, su voz sonaba suave, -No tienen muchas ganas de encontrar a quien mato a Mike más que…bueno, nosotros, aunque sabemos quien…
Su voz se perdió por un momento y suspiró, -Después de lo que hizo, nadie quería verle respirar.
-¿Tengo que ver a Charlie?- susurré, escondiendo mi rostro entre la tela de su camisa.
-No tienes que hacer nada que no quieras, Bella,- Edward pasó sus fríos dedos por mi pelo, -Aunque él quiere hablar contigo.
-¿Sobre Allie?- Mi voz se quebró.
-Y Jessica.
-¿Jessica?- Alcé mi rostro de su pecho mirándole confundida.
-Necesita saber que fue lo que le dijiste,- El pasó sus dedos por mi mandíbula, sosteniendo mi mentón mientras me miraba a los ojos, -Necesita tu testimonio para arrestarla.
-¿Puede hacer eso?
-Por supuesto,- Edward dijo en una oscura sonrisa, -Si no fuera por ella, la mayoría de las cosas no hubiesen ocurrido. No te habrían forzado a salir de tu casa ayer en la noche y Mike no hub-
Su voz se quebró, sus ojos se llenaron de dolor.
-Oh, Edward,- Susurré, mis manos alzándose hacia su rostro para sostenerlo entre ellas. Me acerqué a él, confortándole, -Ella esta a salvo ahora.
-No pude protegerla,- Su vos sonaba torturada.
-Lo intentaste,- Susurré.
No era su culpa…no era culpa de ninguno de los Cullen. Habían hecho todo lo que pudieron para ayudar. Trataron de hacer todo legalmente, de hacer algo limpio y fácil para Allie y para mí. Había sido el sistema legal quien había arruinado todo y me había quitado a Allie. Me habían sacado de la casa. Habían dejado a Allie sola con el horrible hombre que tenia como padre.
-¿Bella?- Susurró Alice desde el marco de la puerta, golpeando la puerta suavemente con sus nudillos. Edward se giró hacia ella, gruñendo suavemente.
-¿Si, Alice?
-Yo- Comenzó, sus ojos se asustaron mientras aumentaba el volumen de los gruñidos de Edward.
-¿Qué esta sucediendo?- Mire a Edward, frunciendo mi ceño.
-Ahora no, Alice.- Hablo, evitando mi pregunta.
-No, Edward,- Trate de mantener mi voz firme. Me volví hacia Alice, -¿Qué es?
-Necesitamos saber cuando quieres-
-¡No necesita pensar en eso ahora!- Rugió Edward.
-el funeral,- Terminó Alice, para el descontento de Edward. Su cuerpo tembló con sus gruñidos. Había tratado de protegerme de los pensamientos que siempre estuvieron en mi mente.
-Cuando sea mejor, Alice,- Susurré, bajando mi mirada.
-Lo siento,- Susurró Edward. Alice había dejado la habitación tan silenciosamente como había aparecido en ella.
-No lo estés,- Mi voz aun era suave, quebrada. -Y no estés enfadado con Alice. Es algo que debemos hacer.
-No tienes que hacer nada,- Edward tomo mis manos entre las suyas. Sus ojos estaban oscuros, negros, -Nosotros nos ocuparemos de todo, Bella.
-Edward, mírate,- Murmuré, -Tus ojos están negros. No te has alimentado lo suficiente,
-Nunca tuve tanto control de mi necesidad como ahora, Bella,- Presionó mis manos contra sus labios, rozando besos sobre ellas antes de acomodarlas en mi regazo. -No te preocupes por mí. Quiero que te preocupes por ti, Bella.
-¿Para cuando lo planea?- Volví mi vista hacia la ventana, evitando sus ojos. No quería que viera mi dolor.
-Mañana.
-Tan pronto,- Respiré.
-¿Demasiado pronto?
-No...- Mi voz se desvaneció suavemente. Volví mis ojos hacia él. -No esperaba que fuera tan pronto, eso es todo. ¿Vas a…
-¿Voy a que?- Se apresuró cuando mis palabras se perdieron.
-¿Vas a ayudar?- No soportaría ver que se fuera.
-No voy a apartarme de tu lado, Bella,- Me acerco mas a él, -Jamás.
-Entonces,- Comencé, cerrando mis ojos, -¿Me llevas de Charlie?
Edward sostuvo mi mentón en su mano y pude sentir sus ojos en mí. Lentamente abrí mis ojos para mirar a los suyos, -¿Bella, estas segura?
-Estoy segura.
El viaje en el auto de Edward fue rápido. Me había cargado hasta su auto y manejo velozmente hasta la casa de Charlie. No me queje. Quería llegar allí lo más rápido posible. Quería que todo pasara rápidamente esperando que el dolor desapareciera cuando lo hiciera todo lo demás.
-Bella,- Respiró Charlie, envolviéndome en un largo abrazo cuando Edward me ayudó a salir del Volvo, -Oh, Bells, lo siento tanto. Lamento tanto haber confiado en él. Nunca debí haber creído las palabras que salieron de su boca.
-No podías haberlo sabido, papá,- Traté de mitigar su dolor, -Mike sabia que decirte para que le creyeras. No podías saberlo.
-Debí haber hablado contigo,- Urgió, -No debí haber dejado que esto sucediera. Bells, lo juro, no sabia que te iban a sacar de la casa hasta que Jessica me llamó y me pidió que vigilara la casa. Iba a llamarte en la mañana.
Era muy extraño ver a Charlie llorar. -Papá,- Susurré, abrazándole con mas fuerza, -No hubieras podido hacer nada. Por favor, no te culpes. Mike merece toda la culpa.
-Bien merecido se tiene lo que le ocurrió,- La voz de Charlie rondaba un abismo tan oscuro que jamás había oído.
Sus ojos se fijaron en Edward entonces. Charlie me soltó y dio dos pesados pasos hacia delante, abrazando a Edward. Edward me miraba, con sus ojos abiertos ante la sorpresa. -Gracias,- Las palabras de Charlie se escuchaban opacadas por la tela de la camisa de Edward, -Gracias por cuidar de mi pequeña.
-Siempre, Charlie,- Edward palmeó su espaldan aunque sus ojos estaban cargados de diversas emociones, -Siempre.
Charlie le soltó, dejándonos en un momento de extraño silencio. -Entonces,- Murmuró Charlie, su voz sonaba avergonzada, -Bella, todo lo que necesito saber es que le dijiste a Jessica que Mike era abusivo y que podría llegar a lastimar a Allie. ¿Le dijiste eso? ¿En alguna ocasión?
-Si,- Susurré. Edward me acercó a él, -Mas de una vez.
-Entonces eso es suficiente,- Dijo Charle. Parecía estar buscando las palabras correctas, -¿Cuando es...cuando es...
-Mañana.- Susurró Edward. Me volví hacia su pecho, escondiendo mi rostro.
-Estaré allí, Bells,- Susurró Charlie, palmeándome el hombro, -Cuida de ella.
-Lo haré, señor,- Edward me alzó en sus brazos y unos instantes después estábamos en su Volvo. El encuentro con Charlie había sido breve y aun así doloroso. No tenia idea de cómo seria capaz de lidiar con los eventos de mañana.
Pero con Edward a mi lado, sabia que podría.
La mañana llego más rápido de lo que esperaba. Había pasado el resto del día anterior pérdida entre los brazos de Edward. Eventualmente me había quedado dormida. Edward me despertó cuando supo que no tenía otra opción.
Me vestí en silencio, en un simple vestido negro que Alice me había comprado. Los Cullen esperaban escaleras abajo, sus autos estacionados en el frente. Edward esperaba fuera de la habitación, tomo mi mano cuando abrí la puerta. Me guió escaleras abajo, hacia su Volvo plateado, en silencio. Me senté, mirando el encapotado día. El agua corría por el vidrio del auto, haciendo pequeños ríos.
La casa funeraria estaba lejos de nuestra casa, pero era hermosa. No podía haberle pedido nada mejor a Alice. Nos saludaron en la puerta y nos guiaron hacia una habitación donde podríamos verla. Alice había arreglado el velatorio y el entierro en el mismo día. Camine hacia la habitación y me quede sin aliento.
-Spend all your time waiting, for that second chance... - La música sonaba suavemente, en toda la habitación.
-Rosalie la escogió,- Susurró Edward a mi oído.
-I need some distraction, oh beautiful release. Memory seeps from my veins.- Las lagrimas caían de mis ojos, Rosalie no pudo haber escogido una canción mas hermosa para Allie, -Let me be empty and weightless and maybe... I'll find some peace tonight.
Comencé a caminar, mis piernas temblaban. No podía ver a Allie desde el ataúd. Aun así, camine. Camine hasta que pude ver su hermoso rostro sobre la cama de seda. Sus ojos cerrados, -Parece que esta durmiendo,- Me sorprendí.
Mis piernas se rindieron y caí al suelo, sostenida por los brazos de Edward. El me dejo sentar en el suelo, balanceándome en sus brazos suavemente mientras lloraba. ¿Cómo pudo Mike llevarse a algo tan hermoso de este mundo? ¿Cómo pudo haber apartado a Allie de mí…de nosotros?
-You are pulled from the wreckage of your silent reverie,- La musica seguia, suave y calida. Perfecta para mi querida hija, -You're in the arms of the angel. May you find some comfort there.
Miré al resto de los Cullen acercarse al ataúd. Vi el dolor en sus rostros. Vi cuando Rosalie colapsó en los brazos de Emmett llorando con lágrimas que jamás saldrían. El la sostenía, evitando que se cayera. Emmett le susurraba, demasiado suave como para que yo le escuchara. El rostro de Jasper estaba marcado por la agonía de todos los que estábamos en la habitación. Aun así, se quedó. Aun así conforto a Alice mientras se lamentaba.
-Edward,- Susurré, tomando su mano entre la mía. Quería verla, por mas duro que fura. Quería despedirme. Conociéndome tan bien como lo hacia, Edward asintió. Pasó un brazo por mi cintura y me levanto, soportando mi peso mientras me llevaba donde Allie descansaba.
-It don't make no difference, escaping one last time,- Las palabras eran suaces, elegantes, -It's easier to believe in this sweet madness, oh this glorious sadness that brings me to my knees.
Miré a mi ángel, alzando una mano para tocar la suya. Estaba tan fría como Edward y aun así sabia que nunca se iría de mi lado. Mi cuerpo tembló junto con mis lágrimas. Traté de mantener mis ojos bien abiertos, de luchar contra las lágrimas. Mis labios temblaron y finalmente las solté. Los sollozos escapaban de mis labios en un llanto de miseria. Edward me abrazó fuertemente, evitando que cayera al suelo.
Podía sentirle temblar junto a mi, llorando silenciosamente el llanto que había tratado de ocultar. Trataba de ser fuerte por mí. Mis ojos se movieron hacia él, y aunque trató de ocultarlo, la agonía estaba allí presente. Nuestros ojos se encontraron, y nuestro llanto aumento. Me apretó mas contra él, enterré mi rostro en su camisa y él la suya entre mis cabellos.
Nos quedamos así, llorando en los brazos del otro por un tiempo que no pude precisar. Escuche a Charlie entrar a la habitación y susurrarme su pésame. Le escuche llorar. Brevemente recordaba aquello. Todo lo demás era Edward. Mi mundo se caía a pedazos, pero él los sostenía juntos. El me sostenía a mi, y yo a él.
Finalmente tuvimos que ir al entierro. Me sostuve de la mano de Edward, en busca de apoyo mientras miraba a Allie por última vez.
-Allie,- Susurré, -Allie-bebé, te amo. Te extrañare tanto...
Me adelanté un paso, dejando un tembloroso beso en su frente.
-Duerme bien, bebé.

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